Nogales y el Tratado Mclane - Ocampo



Nogales en 1855
Ya vimos cómo se llevó a cabo la medición de la frontera en el entonces Rancho de Nogales en 1855, cuando no había pobladores en esta cañada. Vimos también cómo se fue dando el crecimiento geográfico de Estados Unidos a partir de la fundación de la nación vecina.

México se enfrentaba entonces a la Doctrina Monroe, que había llevado a los tratados de Guadalupe-Hidalgo de 1848 y de la Mesilla de 1853, cuya aplicación definió la frontera actual entre Estados Unidos y México.

Ahora le toca su turno a la primera mención que he encontrado de Nogales desde una perspectiva continental, aunque para explicarla es necesario ponerla en contexto, hablando de  la situación de nuestro país y de Estados Unidos durante aquella época.


México se encontraba inmerso durante aquellos años en la Guerra de  Reforma (1857-1861). Fue una contienda bélica que enfrentó a los mexicanos en dos bandos: liberales contra conservadores. Los primeros, encabezados por Benito Juárez, buscaban disminuir el poder económico de la Iglesia Católica y habían promovido diversas leyes dirigidas hacia ese fin; mientras que los conservadores, como nos lo dice su nombre, eran a su vez partidarios de conservar el status,  como los privilegios del clero y del ejército. Así fue cómo cada una de las dos facciones de quienes combatían en la Guerra de Reforma firmó un tratado con alguna de las potencias mundiales de aquellos años.

Juan Nepomuceno Almonte
El primero, cronológicamente hablando, fue el tratado conocido como Mon-Almonte, signado el 26 de septiembre de 1859 entre el representante del gobierno conservador de México, General Juan Nepomuceno Almonte, hijo natural de Morelos, y el embajador de España,  Alejandro Mon. Con este tratado, el gobierno conservador, a cambio del reconocimiento español, se comprometía a pagar todas las deudas atrasadas del país y a resarcir los daños causados a los españoles que habían sido agredidos y asesinados en México.

Tres meses después, el gobierno Liberal de Benito Juárez, el 12 de diciembre, a través del Ministro de Relaciones, Melchor Ocampo, firmaba el tratado Mc Lane-Ocampo con el representante de Estados Unidos, Robert Mc Lane. A cambio de 4 millones se hacían varias concesiones territoriales por parte de México a la nación vecina.


Melchor Ocampo
Las motivaciones que llevaron  a este tratado habían sido  la manifestación de las ambiciones de mayor crecimiento territorial estadounidense  a costa de México, a través de sus intentos de adquirir el mayor territorio posible, a pesar de lo ya cedido por nuestro país a través de los tratados de Guadalupe-Hidalgo y de la Mesilla. Estas ambiciones se dirigían al Istmo de Tehuantepec y/o a la península de Baja California, así como a Sonora y Chihuahua.

En relación con ello, tenemos el antecedente de que durante las negociaciones que llevaron a la firma del tratado de Guadalupe-Hidalgo de 1848,  el gestor estadounidense, Nicholas P. Trist, había enfocado sus baterías al Istmo de Tehuantepec, aunque el gobierno nacional de Santa Anna había rechazado esa posibilidad, aduciendo que los Ingleses ya habían logrado esa concesión desde 1842, cuando se le había dado ese permiso a José de Garay, quien lo había pasado a los Ingleses Manning, Mackintosh y Schneider.


Sin embargo, no fue ésta la última intentona estadounidense en ese sentido, ya que en el Artículo VIII del tratado de la Mesilla, firmado en 1853, el gobierno de Santa Anna autorizaba "la pronta construcción de un camino de madera y de un ferrocarril en el Istmo de Tehuantepec para asegurar  de una manera estable los beneficios de dicha vía de comunicación a las personas y mercancías de los ciudadanos de México y de los Estados Unidos," además que ninguno de estos gobiernos "pondrá obstáculo alguno al tránsito de personas y mercancías de ambas naciones" ni habría alguna restricción, como pasaportes ni cartas de seguridad para los estadounidenses  "que sólo vayan de tránsito." Este artículo permanecería en vigor hasta su derogación, ya en vísperas de la II Guerra Mundial, el 13 de abril de 1937.

Ahora bien, durante las deliberaciones que desembocaron en la firma del tratado Mc Lane-Ocampo, se avanzó en la meta de perfeccionar el artículo VIII del tratado de la Mesilla, al lograr que México cediera a perpetuidad  el derecho de tránsito desde el puerto de Tehuantepec por el Pacífico, hasta Coatzacoalcos en el golfo, en favor de Estados Unidos. Todo el comercio realizado a través de esa región se realizaría libre de cualquier derecho o tarifa, tanto para los productos comerciales como para los militares y las tropas. Además, las tropas mexicanas estarían obligadas a intervenir para hacer cumplir esta estipulación. México tendría asimismo la obligación de construir instalaciones de almacenamiento en ambos lados del istmo de Tehuantepec, y todos los derechos de paso beneficiarían a los Estados Unidos en forma perpetua.

Sin embargo, esta concesión no fue única,  ya que este tratado también contemplaba otras más, como la que permitía el libre tránsito desde el puerto de Mazatlán, pasando por Monterrey, hasta llegar a Matamoros, en Tamaulipas.

Pero para nosotros, nogalenses, el más importante artículo de este tratado fue el VI, en el que se estipulaba la cesión a perpetuidad del derecho de tránsito en favor del vecino país del norte, desde la ciudad de Guaymas hasta el "Rancho de Nogales u otro punto conveniente de la frontera entre la República de México y los Estados Unidos."

Esta constituye la  primera mención de Nogales a nivel continental que conozco. Es curioso que esta mención de Nogales haya ocurrido unos 20 años antes de la construcción del Ferrocarril de Sonora, cuya vía siguió precisamente la misma ruta: Guaymas a Nogales, y que fue inaugurada precisamente aquí, en el entonces Rancho de Nogales, el 25 de octubre de 1882,  dos años antes de que fuera fundada esta población.

Dejando atrás las condiciones establecidas en este tratado, es necesario agregar que, contrario a la opinión general, no se contemplaba en el mismo la construcción de un canal transoceánico por el Istmo de Tehuantepec.

También cabe agregar que ninguno de estos dos tratados, el Mon-Almonte o el McLane-Ocampo, fue aprobado por diversas razones, y por lo tanto no entraron en vigor. En particular, el tratado McLane-Ocampo no lo fue debido a que en la votación realizada en el Congreso Estadounidense fue rechazado por 27 votos en contra y 18 a favor.

Entre las razones que se pueden aducir para su rechazo, está el hecho de que ni siquiera para Estados Unidos  implicaba ventajas.  Al ser, como lo dice su título, un tratado de Tránsito y Comercio, lo que involucra la libertad para realizar movimientos comerciales que lo aprovechen, o sea que en términos contemporáneos se entendería como un tratado de libre comercio,  se desató una pugna estadounidense entre los representantes proteccionistas y los librecambistas estadounidenses por su rechazo o aprobación.

Además, este tratado no incluía la compra-venta de terreno alguno, sino únicamente la utilización del Istmo para realizar el comercio a través de ese estrecho de tierra, mientras que la cesión a Estados Unidos de los Estados del Norte de México únicamente hubiera beneficiado a los Estados esclavistas del Sur de la nación vecina.

Por otro lado, tenemos el hecho de que con su aprobación se afectaban los intereses de otros países, tales como de Colombia o de Nicaragua, en donde se podría construir un paso interoceánico. Recordemos que el Canal de Panamá aún no existía, ya que fue puesto en funcionamiento años después, en 1914; además, la existencia misma de tratados similares entre Estados Unidos y algunos países europeos, hubiera abierto una caja de pandora de aprobarse este tratado, al obligar a la nación vecina a renegociar los tratados ya firmados, existentes con cada uno de ellos. Finalmente, estaba la posibilidad de que el gobierno de Juárez pudiera hacer cumplir o no el tratado en el futuro.


Un ejemplo de la obligación de renegociar estos tratados está en el tratado Clayton-Bulwer, firmado entre Estados Unidos y Gran Bretaña en 1850, por el que ambas  naciones se obligaban a no "obtener o mantener" ningún derecho de exclusividad sobre algún canal que se construyera en la región; es decir, garantizaba la neutralidad del canal, además de que se obligaban a "extender su protección por estipulación de tratado a cualesquiera otro medio practicable de comunicación, ya fuera a través de un canal o ferrocarril [existente o futuro] a través del Istmo que conecta el Norte y Sur de América. "
Justo Sierra

Ahora bien, entre los historiadores mexicanos, varían las opiniones sobre el tratado Mc Lane -Ocampo, y posiblemente la mejor opinión emitida sea la de Justo Sierra, a quien no se puede culpar de conservador, quien lo califica de "pésimo," ya que representaba "la constitución de una servidumbre interminable" por parte de México hacia  Estados Unidos.

Mientras que, Francisco Bulnes, un opositor acérrimo de Juárez opinaba que
Francisco Bulnes

"...la marina de guerra americana hubiera arrojado a Juárez de Veracruz y hubiera dado el triunfo a la reacción. Los reaccionarios sacrificaron sus intereses de partido a su aversión por vender territorio a los Estados Unidos....

No es la meta de este artículo el realizar un balance histórico de cada uno de estos tratados, sino meramente mencionarlos como antecedente de la fundación de esta ciudad fronteriza, por lo que dejo allí esa crónica, y sea cualquiera la opinión sobre el tratado que impere para el lector, recordemos que ésta constituye la primera mención internacional, moderna, del entonces rancho de los Nogales.

Los párrafos siguientes intentan comprimir, afortunadamente o no,  todo el tiempo que le siguió, debido a que su cobertura más precisa no es central para el propósito de mi crónica, y por ello en el siguiente resumen únicamente menciono las corrientes ideológicas o sucesos principales que se han venido manifestando desde entonces.

El primero de ellos ocurrió cuando el liberalismo en su interpretación mexicana, a través del gobierno de Juárez, ordenó en 1861  la moratoria en el pago de intereses extranjeros, aplazamiento que llevó a la intervención francesa en México.Nogales no había sido fundado aún, aunque ya se preveía que esta población sería laboratorio social de la interacción internacional en el futuro.

A éste le siguió, al triunfar la república, el alejamiento por el gobierno de Juárez de sus relaciones con Europa utilizando la Doctrina Juárez, lo que provocó que México a partir de 1867 congelara el servicio de su deuda externa.

Y así llegamos a la tercera etapa, cuando en 1884 ocurre la reanudación de relaciones de México con Gran Bretaña; aunque para entonces la población de Nogales es fundada como prólogo del incremento de relaciones internacionales entre nuestro país con el exterior, incremento del que es una prueba contundente la historia misma de esta población.

El hecho de mi asociación del incremento de relaciones hacia el exterior de México con la fundación de Nogales, debido a varios factores:  En primer lugar tenemos la condición fronteriza nogalense, misma que obligó a que esta poblción se convirtiera en el futuro en región de interacción internacional; además está el papel de Nogales dentro del movimiento revolucionario, que fue importantísimo para el desarrollo revolucionario, debido también, a  la condición de frontera de esta entonces villa; o aún más recientemente, con  el establecimiento del sistema de maquiladoras, al que seguiría el tratado de Libre Comercio, todo ello hasta lograr convertir a esta, hoy ciudad, en la reegión en donde las juventudes rurales del occidente de México aprenden a vivir dentro de un ambiente urbano; y aún contemporáneamente, bajo un enorme crecimiento en la velocidad de las comunicaciones mundiales a través del teléfono, del correo electrónico, del Internet en fin. Todo ello hasta llegar a nuestra realidad actual con el renacimiento del "realpolitik" en su versión estadounidense.

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