A un siglo de la Segunda Batalla de Nogales, en 1915

Interrumpo la serie de artículos que escribo acerca de los Apaches para tratar un tema del que se cumple un siglo estos días. Y aunque lado mexicano de esta frontera no es muy conocido, sí lo es en la nación vecina, al grado de que le llaman "La segunda batalla de Nogales," la que ocurrió el 26 de noviembre de 1915. Hagamos memoria sobre sus antecedentes, para poner en contexto la batalla.

Nogales siempre se había inclinado por el villismo. La causa no la sé a ciencia cierta, aunque es posible que los nogalenses vieran reflejada su realidad en los postulados villistas. Y aquí voy a presentar una explicación de estas cercanías ideológicas. Durante mi infancia, recuerdo que solía venir a esta población de la capital del país, por temporadas, una dama a la que tal vez algún nogalense haya conocido, Angelita Buelna. Ella había casado con Don Paulino Fontes, un antiguo empleado ferrocarrilero quien preparaba las comidas que tenía Don Venustiano Carranza, en 1913, cuando éste vino a Nogales a formar su gobierno de la revolución. Esta pareja, y su descendencia, fueron algunas de las principales amistades de mi casa.

Bueno, Martín Luis Guzmán en El Aguila y la Serpiente describió a Don Paulino:

Paulino Fontes
"Paulino Fontes —entonces lo conoci— era lo que podría llamarse el intendente de las residencias del Primer Jefe en Nogales. En la aduana, el departamento donde comíamos no acataba otra autoridad que la suya. Yo debo de haber supuesto, desde la primera vez que entré en aquel comedor, que Fontes, futuro presidente ejecutivo de las Lineas Nacionales, era ferrocarrilero de oficio, porque en verdad que bajo su economato las cosas marchaban alll con precisión maravillosa. Nunca la Ilegada de un manjar se retrasaba más del tiempo justo respecto del manjar precedente, y ello con tal ritmo previsor, que los comensales éramos como otros tantos trenes encarrerados sobre una sola vía al amparo de órdenes perfectas. Un infalible reloj waltham, de esos que ostentan una locomotora incrustada en la tapa y marcan la hora con manecillas enérgicas bajo la luz, entre clara y verde, de un vidrio grueso, parecía coordinarlo allí todo: ningún choque, ningún accidente, ningún contratiempo."

Para dar un ejemplo de la cercanía que alcanzaría Don Paulino con Don Venustiano Carranza, mencionaría que en el mejor libro de Jean Meyer, La Cristiada, el autor incluye una fotografía de Don Venustiano, durante un bautizo. Bueno, creo que es adecuado que agregue que el niño bautizado en esa ocasión era Paulinito Fontes Buelna, y se pueden reconocer las figuras de sus padres en la ceremonia. Además, la casa que actualmente es el museo de Don Venustiano Carranza, en la Cd. de México, fue precisamente comprada por Don Paulino para recordar la memoria de Don  Venustiano y  se la obsequió a la hija de Don  Venustiano, Julia Carranza. Con esos antecedentes, tiene más sentido la frase que le escuché mencionar a Angelita Fontes en cierta ocasión en que comía en mi casa. Era un juicio que me asombró de inmediato a pesar de mi ignorancia sobre las sutilezas de la revolución mexicana. Platicábamos de la huella que dejaron los revolucionarios más auténticos, cuando Angelita interrumpió mis estúpidas divagaciones infantiles, y contundentemente concluyó:

"No. Si Villa fue un gran hombre."

Es posible que los sonorenses, como lo era Angelita, reconocieran en Villa a un verdadero promotor de los desposeídos del norte del país. Pero ese no es el tema de este artículo, por lo que regreso ahora a mi crónica:

Recorte periodístico con la ruta del refuerzo
Tras las desastrosas derrotas del Bajío en 1915, Villa se vino a Sonora a tratar de recuperar su fuerza. Los alrededor de 50 mil hombres que había alcanzado la División del Norte, para entonces habían declinando a unos 12 mil, y el valor de la moneda villista había caído estrepitosamente:  de 30 cts de dólar, a 1.5 cts. Además, a mediados de Octubre, Estados Unidos reconocía al gobierno de Carranza y autorizaba el transporte por tren, el día 27, por territorio estadounidense, de 5,000 soldados carrancistas hacia Agua Prieta para defenderlo del próximo ataque villista, además que hay varias fuentes históricas nos informan que Villa no sabía entonces del reconocimiento estadounidense.

Sea lo que haya sido, como consecuencia de este reforzamiento de las fuerzas defensoras de Agua Prieta, el 1 de Noviembre, el asalto de la caballería villista a esa población fue rechazado rotundamente, y fue entonces que Villa le declaró la guerra a todo lo estadounidense, y además optó por tomar alguna otra población en Sonora. Un periodista estadounidense narró su versión de la conversación que tuvo con Villa después de esta derrota, y que éste le preguntó:

“Dios mío, Roberts. ¿Qué sucedió? Tenía información de que había sólo 1,200 carrancistas aquí, pero tienen 6,000. ¿Porqué? ¿Cómo? ¡Dime!” En eso se aproximó a la frontera el Gral Frederick Funston a hablar con Villa, conversación en la que no estuvo presente el periodista, aunque después éste le narraría el intercambio: “Le dije al General Funston que le advirtiera a su jefe que no voy a tolerar el paso de más tropas carrancistas por Estados Unidos. Quiero que publiques ésto. Dile al mundo que le he advertido al Sr. Wilson que si ocurre algo similar nuevamente, yo, Francisco Villa no me sentiré responsable por las vidas de Americanos en mi territorio. - ¡Qué! Exclamé: ¿Los vas a matar? - Peor que eso, me contestó y se alejó. Esa fue la última vez que ví a Villa.”

Tal vez ya desde entonces se le haya ocurrido a Villa el ataque a Columbus, Nuevo México, nunca lo sabremos, pero eso quedaba aún en el futuro, y mientras, el día 12 llegaba Villa a Nogales Sonora al mando de unos 2 mil de tropa, aunque luego partió a Hermosillo, de donde fue rechazado el día 19 cuando intentó tomarlo.

También por entonces, aquí en Nogales, el día 24, el Gobernador villista, Carlos Randall cruzaba la frontera buscando asilo y declaraba que algunos soldados villistas de los que había en Nogales Sonora, se habían emborrachado al verse sin dirección, y fuera de control empezaron a causar desmanes. Además, para entonces abundaban los rumores, unos falsos y otros no: que Estados Unidos habían permitido que tropas de Obregón llegaran a Nogales, Arizona, para atacar por la retaguardia a los villistas de Nogales, Sonora, en una situación parecida a lo que acababa de suceder en Agua Prieta.. Esta suposición se reforzaba por la reciente visita de Obregón a Nogales, Arizona, no a su población hermana sonorense, y al hecho de que éste no se entrevistara con Villa, que entonces se encontraba en Nogales, Sonora. Otro rumor prevaleciente entonces era que se había establecido un embargo de alimentos estadounidenses dirigidos a Nogales, Sonora. A propósito, esto último era cierto.

Así corrió el desmoralizamiento general en las fuerzas villistas, unos 500 soldados al mando nominal del Gral. José María Acosta, quien poco después también desertó y buscó asilo estadounidense; al mismo tiempo, algunos soldados de caballería se acercaban a la frontera a insultar a los soldados estadounidenses.  Probablemente entonces fue muerto por ellos un soldado estadounidense, Stephen D Little, quien pertenecía a la Compañía L del 12th Regimiento, que cuidaba la frontera.

Despues del 26 de noviembre de 1915
El viernes, 26 de Noviembre las tropas villistas, acéfalas, decidieron abandonar Nogales, aunque antes saquearon toda la población buscando alimentos y algo que robar; además de quemar los archivos municipal y del catastro totalmente. Esa es la razón por la que en Nogales no contamos hoy con documentación histórica anterior a 1915. Entre paréntesis, actualmente me encuentro fotografiando todos los documentos históricos del Archivo y he hallado información valiosísima. Pero concluyo la crónica.

Horas  más tarde, el Crnl. Lázaro Cárdenas, que se acercaba desde Cananea, recuperó Nogales, aunque no lo consideró un enfrentamiento notable, ya que el diario que mantenía de sus acciones se limitó a escribir: "26 de NOVIEMBRE. Hoy tomamos Nogales a las 12 del día."
Camp Little, ayer y hoy

Mientras, del lado estadounidense de la frontera, al campamento militar se le cambió de nombre por "Stephen D. Little," en honor de aquel soldado que había muerto en la frontera de Nogales.


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