Nogales a final del siglo XIX

Nogales por 1886
En el artículo anterior de esta serie leíamos acerca del error en la medición en la frontera en 1855, ocasionado por el comisionado estadounidense, William Emory, error que fue descubierto alrededor de  1895 cuando las antiguas mojoneras de piedra fueron sustituidas por los obeliscos actuales de metal.

También vimos cómo Nogales, Arizona, carecía por entonces de calle Internacional por lo que las edificaciones estadounidenses se aglomeraban contra la frontera misma (Esto se aprecia en la fotografía de la derecha, de 1886, que muestra a la estación de ferrocarril cruzando la frontera misma).

Debido a que esta ausencia favorecía el contrabando, la sección estadounidense de la comisión que realizó el reemplazo de las mojoneras envió una recomendación al Departamento de Estado que pedía que:  “ se declare una reservación de no menos de 50 pies por los Estados Unidos para extenderse a lo largo de toda la longitud de la frontera del lado estadounidense…”

Panorama de la Calle Internacional por 1898-1899
Como resultado, el 25 de junio de 1897, el presidente William McKinley estableció una franja de 60 pies del lado estadounidense de la frontera como reserva pública, la que se extendería a lo largo de la frontera tanto al este como al oeste del Monumento No. 122, y en junio siguiente se empezaron a quitar todos los edificios que ocupaban esta franja en Nogales, Arizona. (En la fotografía de la derecha se aprecia después de la construcción, en Nogales, Arizona, de una calle Internacional, y que no había ninguna división en forma de cerca limítrofe entre ambas naciones).

Entre los afectados estuvo la cantina The Exchange que ya mencioné en el mismo artículo anterior, en donde también incluí una fotografía, por lo que el obelisco internacional Número 122 para el que se había construido un nicho en la pared del bar (como se puede apreciar en la fotografía de abajo), después de la remoción del edificio que lo rodeaba quedó sólo, en medio de la calle, a la vez que la estación del ferrocarril, un edificio de madera ubicado sobre la línea misma, una mitad de cada lado de la frontera, fue dividido en dos y cada sección recorrida para dejar libre la franja fronteriza, al mismo tiempo que la estación ferroviaria de Benson fue traída a Nogales para completar el edificio que quedó en el lado arizonense.

El Obelisco Internacional 122,
antes de la remoción del edificio
Sin embargo, la paz del porfiriato no se dejaba sentir aún en Nogales.

El primer incidente había ocurrido en 1886, en ocasión de la última correría del apache Gerónimo, tema que tocaré en otro artículo de esta serie.

El segundo fue el asalto al International Bank, de Nogales, Arizona, cuando la banda de Black Jack robó $30,000 al banco situado en la calle Morley, cerca de la frontera misma.

Pero el tercero y más famoso fue un ataque a Nogales, Sonora, por seguidores de Teresa Urrea, “la Santa de Cabora,” como se le llamaba, amaneciendo el 12 de agosto de 1896. Los insurrectos tomaron el nuevo edificio de la Aduana y murieron en defensa de la población los celadores Francisco Fernández y Crescencio Urbina. Y después de que los asaltantes abandonaran la villa, el Jefe de Policía, Ponciano Sánchez, al mando de una partida de 15 ciudadanos salió en su persecución, aunque fueron emboscados en la cañada de la actual calle 5 de Febrero, muriendo Sánchez y  Juan Fernández. Entre los papeles que les fueron recogidos a los asaltantes había algunos volantes que decían: “...Hermanitos: no dejen de alistarse para el día 11 porque vamos a pegar el grito luego que lleguemos; ... yo voy a llegar en la noche a Nogales porque no se puede menos. La paz y la ley sean con ustedes. Teresa Urrea y Juan Bautista…”

Teresa Urrea
Por otro lado, en relación con otros cambios en la fisonomía de la entonces villa, tenemos que los últimos días del  año, el gobernador Ramón Corral vino a Nogales buscando un mejor sitio que el caluroso Hermosillo para construir la casa de gobierno estatal. El mejor lugar que encontró fue una esquina de Internacional y Pesqueira adyacente a la plaza 13 de julio; compró el terreno y el arquitecto James Vandervort inició una construcción que se planeaba costaría $20,000, aunque para junio de 1897 mejor se optó por levantar una casita de un sólo piso. Sin embargo, la cercanía a una casa del Gobernador y lo estratégico del punto motivó la edificación de otras residencias en esa zona. En julio, el Ing. Ignacio Bonillas decidió construir la suya en la esquina opuesta, también con asistencia del arquitecto Vandervort. Le siguió el agente aduanal Próspero Sandoval quien empezó igualmente a construir su casa en abril de 1898, también al norte de la plaza 13 de julio. Después llegaría la viuda del Gral. Ignacio Pesqueira, quien compró un angosto lote situado al sur de la casa de Bonillas, aunque abarcaba desde la calle que llevaba el nombre de su recien fallecido esposo, Ignacio Pesqueira, hasta la Juárez, y así surgió entonces la colonia más elegante de la población sonorense, mientras que en Nogales, Arizona sería la calle Crawford la que alcanzara esa distinción.

Por entonces, la villa de Nogales tenía alrededor de 1,300 habitantes, Cananea apenas iniciaba su despegue en población y renombre cuando varios hombres de negocios de Sonora y Arizona unieron esfuerzos en 1896 para adquirir de la viuda de Pesqueira, Elena, la misma que construía por entonces su casa en la naciente Nogales la mina del lugar y fundar la Cananea Copper Company, antes de que uno de sus socios, William Cornell Greene se apoderara de la empresa (tema que por lo extenso tal vez toque en algún artículo posterior); y mientras, Magdalena poco a poco reafirmaba su preeminencia ideológica regional, sustituyendo a San Ignacio como principal población de la región. Todo esto era el preludio de cambios profundos que nadie podía prever que acarrería el futuro.


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