Los Comités Binacionales en Ambos Nogales

Interrumpo momentáneamente la serie acerca de la historia de los Pápagos en el Norte de Sonora, debido a que el miércoles pasado se realizó en la Puerta de México de esta ciudad una ceremonia en que las autoridades de ambas poblaciones, Nogales Sonora y Arizona, Ambos Nogales, reafirmaron su condición de ciudades hermanas, y quiero informarles sobre el suceso.

Un servidor, en mi carácter de Cronista de Nogales, formó parte de uno de los comités binacionales integrados, los de Salud, de Desarrollo Económico, de Actividades Deportivas, Humanitarias, Educativas y Culturales, este último en el que me tocó formar parte.

Para dar una idea de lo complejo de las relaciones binacionales, así como de lo que a cada lado de "la línea" le interesa en particular promover o luchar en su contra en esta relación entre dos naciones, relación que se manifiesta obviamente localmente al ser frontera Nogales, acudiré a los discursos de los Alcaldes de Ambos Nogales, en los que éstos expresaron ideas y aspiraciones que son válidas en cada una de nuestras poblaciones hermanas.

Por su parte, David Cuauhtémoc Galindo Delgado, Alcalde de Nogales, Sonora, en su  discurso se encaminó esencialmente hacia el futuro. Nos habló principalmente de oportunidades económicas para esta región fronteriza, de aprovechar nuestra ubicación estratégica para nuestro mejoramiento social, obviamente todo encaminado a mejorar la situación de los nogalenses, mientras que el alcalde de Nogales, Arizona, John Doyle, nos habló como representante de una sociedad posindustrial, de una sociedad en la que su mayor preocupación consiste en conservar la seguridad, en particular local arizonense fronteriza que tanto les ha costado alcanzar.

Como prueba de esta hermandad nos mencionó el concepto de "el otro lado" local en el que éste puede ser el lado mexicano o estadounidense de la frontera, dependiendo de si quien habla lo hace desde el lado estadounidense o mexicano. Además, puso como ejemplo de su aspiración a los bomberos de ambas poblaciones, voluntarios los del lado sonorense o con sueldo los de Arizona, aunque ambas instituciones, lo reconoció, trabajan buscando el bien de nuestra región.

Casi simultáneamente, en Tucsón, Arizona, se inauguraron las nuevas oficinas del Consulado Mexicano, siguiendo a la reciente inauguración de otras oficinas consulares de México en Nogales, Arizona. Este esfuerzo del gobierno mexicano obedece a la cada vez mayor interacción en la Costa del Pacífico, en la que los turistas mexicanos gastan alrededor de 2 billones de dólares anuales en la nación vecina y existe una cada vez mayor interacción en las relaciones sociales entre ambas naciones.

Como parte de la ceremonia de toma de protesta nogalense, los alcaldes de cada ciudad nos colocaron en las solapas unos alfileres con las banderas de ambas naciones en un hecho aparentemente insignificante pero altamente simbólico, al menos para mi persona. Esto se debe a que durante mi juventud me tocó conocer a un fronterizo, de Ciudad Juarez, quien fue uno de los creadores del programa de maquiladoras. Este fronterizo llevaba, orgullosamente sobre la solapa del traje, un alfiler similar: dos banderas, una al lado de la otra como símbolo identitario. Siempre me pregunté la causa, aunque nunca supe porqué me llamó la atención. Esa fue la razón por la que, mientras eran pronunciados los discursos de ambos dignatarios, me puse a pensar que esta frontera, esta línea artificial sobre el terreno, no es más que un subterfugio cultural y económico que divide a este territorio entre dos naciones.

Como ejemplo de estas disparidades de carácter artificial, me puse a pensar que también hay fenómenos naturales como el clima o los estragos de la naturaleza, que inciden por igual en ambos lados de la frontera misma, aunque se dejen sentir diferente si uno vive del lado arizonense o sonorense.

Entonces pensé, siempre con nuestra afición humana por simplificar todo,  que la disparidad existente entre las sociedades de ambos países es de índole económica principalmente. La razón se debe a que los arizonenses gozan de sueldos muy superiores a los de nosotros, mexicanos. ¿Será que Nogales, Arizona, maneja niveles tecnológicos más avanzados que Nogales, Sonora? No lo creo, aunque sí estoy seguro de que cualquiera que sea la causa real de esta disparidad, a nosotros nos toca intentar resolver esta diferencia binacional.

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